Charles
Matthews, de Vanderbilt, y sus colegas evaluaron a 832 mujeres con
cáncer de útero, entre los 30 y los 69 años,
y a un grupo que no tenía la enfermedad.
Se les preguntó
cuánto ejercicio hacían caminando o andando en bicicleta,
cuánto ejercicio intencional y cuánta actividad hogareña
habían hecho en su etapa adolescente -entre 13 y 19 años-
y durante su época adulta.
Las mujeres
que participaron en ejercicios siendo adolescentes y adultas mostraron
de 30 a 40 por ciento menos probabilidades de desarrollar cáncer
del útero que las que no hicieron ejercicio en ambas etapas
de sus vidas.
También
se determinó que las actividades comunes, que incluyen labores
hogareñas y caminata diaria, redujeron el riesgo en un 30
por ciento.
Hubo reducciones
de riesgo en aquellas que dijeron que caminaban 60 minutos por día,
comparadas con las que dieron cuenta de menos de 30 minutos diarios.
Ayuda
a recuperarse
En otro estudio,
los investigadores del Hospital Brigham y de la Universidad de Harvard
probaron la hipótesis de que la actividad física aumenta
la tasa de supervivencia en mujeres que han sufrido cáncer
de mama.
Al parecer
la actividad física ayuda a quemar grasas que producen estrógeno
y que, a su vez, puede activar el crecimiento de tumores. Este estudio
recomienda al menos 45 minutos de ejercicio moderado a vigoroso,
cinco veces por semana, aunque otros médicos dicen que con
30 minutos, tres veces a la semana, es suficiente.
La investigadora
Michelle Holmes y su equipo eligieron a las participantes con una
revisión de datos de mujeres que tenían cáncer
de mama diagnosticado entre 1984 y 1996.
De ese grupo
siguieron los casos, desde 1986, de 2.296 mujeres hasta junio del
2002.!Tomando en cuenta la fase del mal, la obesidad y otros factores,
el riesgo de muerte por cáncer de mama bajó con cada
nivel de actividad física comparado con la situación
de las mujeres sedentarias.
!!! El riesgo
de padecer este tipo de cáncer fue un 19 por ciento menor
entre las mujeres que realizaron de 3 a 8,9 horas semanales de ejercicio
y de un 54 por ciento menos para las que ejercitaron de 9 a 14,9
horas por semana.
Carlos Vicente
Rada, director del Instituto Nacional de Cancerología de
Colombia, aseguró que si bien aún hay discusión
en torno a los factores que producen la enfermedad, sin duda su
ocurrencia está relacionada con la forma de vivir de las
personas: sedentarismo, mala dieta, consumo de cigarrillo, entre
otros. El riesgo es mayor entre los que tienen historial de cáncer
en su familia.
"La vida
saludable y la actividad, por lo tanto, son vitales no solo para
reducir los riesgos de aparición de cáncer sino para
mejorar las condiciones generales de quienes lo padecen", dijo.
Gustavo Márquez
Madrid, oncólogo y cirujano, reconoce la importancia de la
actividad física en la prevención de la enfermedad:
"Es tan sencillo como que el ejercicio reduce el estrés,
un factor que, de no controlarse, puede desencadenar este mal en
personas con predisposición a tenerlo".
Activos
en la oficina
Los minutos
que dedica a fumar o tomar café, destínelos a dar
un paseo fuera de la oficina. Camine también después
de comer.
Procure no permanecer más de 15 minutos inmóvil. Si
debe hacerlo, haga rotaciones con los tobillos, flexione los pies
y contraiga los músculos de las nalgas. Estire la espalda,
mire de frente a la pared y extienda sus brazos 90 grados. No cruce
las piernas sobre los tobillos o los muslos.
Sentado, con la espalda recta y el abdomen contraído, eleve
una pierna a la altura de la cadera y bájela sin tocar el
suelo. Haga este movimiento seguido unas 10 o 12 veces y cambie
de pierna. Haga tres o cuatro series por pierna.
Extienda y flexione las rodillas. Haga 3 o 4 series de 10 o 12 extensiones.
Haga 'tijeras': levante las piernas y ábralas a la altura
de la cadera. Después, ciérrelas cruzando una por
encima de la otra y regrese al punto de inicio. Cuando las vuelva
a cruzar cambie la pierna de arriba. Repita 10 o 12 veces y haga
de 3 a 4 series.
Entre serie y serie descanse medio minuto. Al finalizar estos ejercicios
puede estirar sus piernas hacia el frente sosteniéndolas
entre 30 y 60 segundos.
Haga los ejercicios un mínimo de tres veces a la semana.
Los días que descanse no deje de andar unos 15 minutos. Aumente
el tiempo y el ritmo del paseo a medida que su cuerpo lo permita.
SONIA PERILLA SANTAMARÍA
Redactora de EL TIEMPO
Con información
de Efe, AP y Fundación Española del Corazón
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